martes, 1 de septiembre de 2015

Hay que asesinar el día

Mis uñas llenas de tierra están ¡He matado!

Iba cortando atardeceres,
Al ras del sol, fingía la sonrisa 
Y me escapaba algún rincón.

Soñaba con el día impecable, 
Con juiciosas nubes y un amanecer
Presumido, sí, soñaba...

Soñaba que cantaba con los pájaros,
Trinando la mañana, sus sonidos tan 
Cálidos como el primer rayo del sol.

Soñaba que crecía con la hierba fresca
Y que mi abría como una
tierna flor. 

Soñaba que era la cuerda de los montes,
Cual violín, el sol me enseñaba el canto
De mi primavera, me tocaba ...¡ay de mi!
Sí, soñaba.

De tanto afinar el sonido, de tanto soñar
La voz de la naturaleza, de tanto entregarme
Pura al estreno del día,
Creyéndome santa, creyéndome cándida,
Una flor, un hada, un pájaro
Adulador y unas nubes tan claras...

¡He matado! Me siento asesina, 
La noche me muestra lo que soy.
El robo que hago por los días, 
La transformación de la bella a la bestia,
Salen los demonios a danzar conmigo,
Se masturban con mis montes.

¿Te preguntas a quién he matado?
Lloro y mi alma se va por mi costado,
Avergonzada. ¡He matado!

¡He enterrado al sol con mi poesía!
He frustrado el sonido cautivador 
He destrozado las gargantas de esas avecillas
He violado la hierba y la flor...

Lloro. 


M.F.

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