miércoles, 2 de noviembre de 2016

La Wawa

Hace 5 años que no toco ni acaricio su piel felpuda y suave, no pude rescatar nada de mi infancia, todo se fue en ella, el abrazo el ombligo, el daño y muchos abismos a los que yo quise por decisión propia saltar, siempre supliqué por amor a costa de lo enfermizo, a costa de todo mar salvaje y de todo desierto. Me perdí llorando entre sábanas ajenas, me perdí respirando. Hace 5 años que no toco mi piel ajena. No soy de nadie pero a la vez fui de todas. Infierno tras infierno, me gustaba el ligero calor que ensordecía las palabras de mi madre que aniquilaba los desdenes de mi padre. He visto cientos de colores por las noches ciegas de mi ciudad, he visto las faldas encogerse con el tiempo y mi miembro crecer con los años. He tomado por asalto el amor muchas veces y caído en rencores que absolutos a mi tragedia nunca dejé ir, por que es lo único que me acompaña. Lo único que me quedaba de mí mismo, lo perdí. Mi refugio, mi casa, mi abrazo y todas mis lágrimas, lo más valioso que  tenía, mi soledad encogida la regalé a quien no merecía. 

Cuántas veces no habré dicho retomar mi infancia y crecer con ella! con ella! solo con ella! Solo Dios sabrá! Muchas veces he pisado fuerte y característico en mi siempre volando siempre desesperado tratando de regresar sin dejar de avanzar, pero equivocado siempre porque el tiempo me consumía y la vejez me atormentaba y mi niño no crecía, olvidado tal vez en la basura o en algún otro lado, nunca me olvidé pero nunca me saqué ni dejar ver mi rostro cansado, llorando ahora solo quiero decir que este espejo no es mas mi espejo, que el que se refleja en él no soy yo soy lo que el mundo hizo de mi y que jamás perdoné mi irresponsabilidad mi desapego con lo fraterno, una unión de mi ser actual que se quedó en el pasado, quero decirme que esa wawa siempre fui yo. 

Que van pasando las lagrimitas y que ya poco recuerdo de dónde me dejé olvidado. 


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