domingo, 23 de octubre de 2016

V de Vitriol

Buscamos personas fáciles de moldear. Vemos si existe, si cabe la posibilidad de poder cambiarla a nuestra conveniencia o que se adapte a nosotros. Como una pieza de rompecabeza. Pero así no funciona el amor, debemos aceptar a las personas como son. Podemos sugerir cambios que mejoren conductas y/o hábitos. Proponer y aconsejar está en manos de gente más experimentada y con una visión más amplia. Todo estaría bien o mejor si tú eres tú y yo soy como yo. Libertad, amigo mío, libertad, verdadero amor. Debe existir la confianza en uno mismo y para con todos, porque es así; como es arriba es abajo, como es adentro es afuera, lo que está en mi es como yo creo que es el mundo. 

Hay que saber dejar ir. Aceptar la interpretación de que todo es pasajero y que siempre, llega el momento de seguir, solos o acompañados. En resumen, aprender a estar solos y bien acompañados. Los celos, la desconfianza, el orgullo, el querer sin amar, es egoísta. El miedo a que la otra persona encuentre alguien "mejor" que nosotros y que se revele nuestra bajeza, nuestro infortunio, nuestra inseguridad. Sentirnos como lo que somos, perecederos, sufridos, gusanos. Uno tiene que venir al mundo con la seguridad  de lo que vaya a dar es bueno, porque es diferente a lo que da el resto. Y que lo que uno ofrece es bueno y está bien, porque uno debe tener el compromiso, las ganas de aprender, de conocerse a sí mismo, para poder conocer a los de su especie. De lo que estamos llenos, es lo que ofrecemos, entonces, tu mi buen amigo, ¿De qué estás lleno? ¿Qué estás ofreciendo, dando a los demás? ¿O estás lleno de ti mismo? Uno debe tener multipropósitos para conocer el amor y conocerse así mismo, debe ser un compromiso, sin vacilaciones. Uno debe ver con ojos de culto, dicen, no con ojos de ignorante. El culto observa, analiza, medita, pregunta y acepta, así ama. Dejando ser. Porque está seguro que todo es temporal, todo es aprendizaje. Valora el tiempo que tenemos. Nos estamos muriendo mi buen amigo. Y no falta nada.  El sabio es visionario, ve el alma, la mente, el corazón, ayuda, lee. Se interesa por la vida y las ciencias. El ignorante no vive, ya está muerto. No hay que perder nuestra vida que se nos está acabando.  Tampoco seamos indiferentes, siempre que pidan ayuda hay que ofrecerla. El ignorante en efecto, ignora la belleza del alma. Es cierto, el mundo está de cabeza.

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