Vuelo hacia la luz como polilla
cuando el aroma de tu perfume
refresca mis caderas y sacude mi vientre.
Persigo las líneas de tus manos pintadas,
porque las necesito para mi,
para llenar este vacío,
para escribirte y no morirme.
Tu paso arsénico geminiano
oscurece el umbral a mi salida
y conduce a los infiernos,
tu respectiva guarida.
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